La tradición ganadera de la familia Marañón de Arana se remonta a la segunda mitad del siglo XIX y es en los años 30 cuando comienza la actividad comercial como puede entenderse en la actualidad.
La finca "El Palmar" era propiedad de Dª. Elvira Sainz de Rozas e D. Ildefonso Marañón Lavin (estos dos hierros se encuentran en la fachada del cortijo). Fueron sus hijos D. Ildefonso y D. Manuel Marañón Sainz de Rozas (padre de los actuales propietarios) los que comenzaron a usar el hierro actual (de Ildefonso Marañón por eso es una "I" y la "M" en azul y amarillo) en las reses bravas y ganado caballar.
El ganado ha pastado desde siempre en las fincas "Crispín", "El Palmar" y "Soberbina". En la actualidad la explotación ganadera se lleva en las dos primeras fincas nombradas y "Soberbina" ha quedado como explotación agrícola; es en "El Palmar" donde se encuentran las instalaciones para el mantenimiento y doma de los caballos, así como el lugar de herradero de las reses.
Es costumbre de esta casa nombrar las hembras siguiendo el orden alfabético y numerándolas a fuego en la espalda. Los machos se nombran por el masculino de sus madres, herrándolos sobre la nalga izquierda.

